sábado, septiembre 13, 2008

Física Cuántica: El Enigma de la Conciencia

El libro "Quantum Enigma: physics encounters consciuosness", de los físicos Bruce Rozenblum y Fred Kuttner, es sin dudas uno de los mejores libros de física cuántica que discute el llamado Problema Duro de la Conciencia (the hard problem of consciousness, según fue enunciado por el filósofo David Chalmers) porque tiene un tratamiento serio y riguroso del problema sin requerir conocimientos de física o matemática (lo puede leer cualquiera) y explora las implicaciones filosóficas de la mecánica cuántica con relación al concepto de la mente cuántica, incluyendo los siguientes temas:

El Problema de la Medida y su relación con los dos enigmas cuánticos:
  1. Si se requiere un observador para crear la realidad física.
  2. Si, parafraseando a Einstein, Dios juega a los dados, o no.
El libro también toca algunos temas relacionados con los prometedores enfoques actuales hacia la Teoría Cuántica de la Conciencia que incluye por ejemplo:
Sinceramente pensamos que este libro debería ser leído por todos los científicos y estudiantes de ciencias; porque nos confronta con varios importantes aspectos filosóficos y metafísicos derivados de la física que normalmente casi nadie quiere asumir. Como físico, este libro es altamente recomendado para todos los estudiantes y colegas que deseen leerlo y discutirlo también.

El Reto de la Conciencia Autoreflexiva

Sobre la hipótesis del cerebro como el ‘hardware’ de una computadora cuántica, aunque esta idea parece muy promisoria, aún existen algunos problemas que quedarían por resolver. Uno de los retos que enfrentan estas teorías es explicar la Qualia, es decir, el misterio de cómo y dónde está el ‘software’ de la mente que permite la aparición de las inefables percepciones subjetivas a partir de dicho hardware.

Otro reto a considerar es la pregunta de cómo el cerebro logra mantener el estado de coherencia cuántica (en inglés, quantum entanglement) que permite que dicha ‘computadora’ funcione. Y en ese sentido la novedosa teoría de Matthew Fisher podría explicar cómo es posible mantener la coherencia cuántica de los Qubit gracias al efecto del spin nuclear en los átomos de fósforo en el cerebro; lo cual es prometedor.

Además de lo anterior, otra cuestión que la teoría debe ser capaz de explicar y predecir es en qué momento de la evolución biológica aparece la conciencia y que clases de conciencias diferentes pueden ser soportadas por los diferentes niveles de organización del hardware de la biológia. Nótese que aquí estamos hablando de conciencia autoreflexiva (también llamada meta-conciencia o conciencia de la conciencia) la cual nos da el sentido del Ser (el inefable sentido de que Yo Existo o Yo Soy) pero no de la inteligencia ni de otros conceptos de la conciencia normalmente utilizados en otras disciplinas científicas como la medicina y la psicología.

El problema de la inteligencia, o sea, la capacidad intelectual de los organismos y las especies para aprender y resolver problemas y así ayudar a su propia supervivencia, es una cuestión diferente que a veces se confunde con el de la conciencia sobre todo cuando se habla de Inteligencia Artificial. Como también a veces se confunde el concepto de conciencia autoreflexiva con los niveles de conciencia (en inglés, Level of Consciousness o LOC) que se definen y estudian en medicina y que se pueden medir con el EEG u otros métodos; pero en realidad se trata de conceptos diferentes.

Otra fuente de confusión respecto a la definición de conciencia ocurre frecuentemente en psicología con relación a los conceptos de consciente versus subconsciente o inconsciente, por lo cual nos parece importante notar que los conceptos de subconciencia y supraconciencia fueron introducidos por Frederic Myers en sus estudios de los fenómenos psíquicos, para más tarde ser desarrollados por Sigmund Freud, Carl Jung y los creadores del psicoanálisis. Y aunque hoy en día el psicoanálisis ha dejado de ser una escuela importante en psicología (algunos lo consideran pseudociencia) de todas formas el concepto del subconciente o inconsciente sigue siendo útil para estudiar y entender los estados de neurosis y psicosis, así como muchos estados y procesos mentales normales que afectan nuestro comportamiento sin darnos cuenta de ellos. No obstante, la división de la psiquis humana en consiente e inconsciente no es el tema de este blog ya que no se relaciona con la definición más general de conciencia autoreflexiva.

Regresando al tema que nos ocupa sobre los retos que enfrentan estas teorías. Tomando como ejemplo la teoría de Penrose y Hameroff que postula que los microtúbulos celulares (el citoesqueleto de la célula eucariota) son el ‘lugar’ físico donde la función de onda colapsa debido al efecto de la gravedad cuántica para producir el Qubit en dichas estructuras celulares. Uno se pregunta, acaso cualquier célula puede producir ese efecto (incluyendo posiblemente organismos unicelulares) o quizás el efecto solo ocurre en las neuronas gracias a la complejidad de la fisiología del cerebro; y si así fuera, ¿por qué? Por otro lado, incluso si el efecto solo ocurriera en el cerebro humano por alguna razón especial (por ejemplo porque solo entre neuronas ocurre la sinapsis) uno aún se pregunta cuáles son las condiciones necesarias y suficientes para que esto ocurra, y en que momento de la historia evolutiva humana esto ocurre.

Otro ejemplo, acaso el carácter bicameral de la anatomía del cerebro, consistente en dos hemisferios cerebrales con funciones psicológicas complementarias, tal y como si un lado estuviera 'observando' al otro, llegando incluso a intercambiar funciones mediante un proceso llamado Plasticidad Cerebral, es una condición necesaria, pero no suficiente, para que la conciencia de tipo autoreflectiva pueda emerger en una especie biológica específica –lo cual por cierto es la especulación de algunos filósofos de la conciencia como Julian Jaynes. Estos son algunos ejemplos de fenómenos y observaciones que una buena teoría de la conciencia debería ser capaz de explicar de manera convincente.

Finalmente, cualquier teoría cuántica que verdaderamente pretenda explicar la ‘conciencia’ tendrá que integrar todo este conocimiento multidisciplinario de la física, la biología, la medicina, la psicología, e incluso la filosofía, y explicar cómo se produce ese flujo de pensamientos que contienen nuestra propia narrativa personal (en inglés, stream of conciousness) el cual nos permite afirmar el truismo cartesiano de que ‘Cogito ergo sum’ y llegar a conocer al Universo y a nosotros mismos a través de esa realidad subjetiva que llamamos conciencia autoreflexiva.


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