viernes, octubre 03, 2008

Ciencia: La Biología de la Fe

El Dr Bruce Lipton es un biólogo que ha tratado de encontrar la esencia del alma humana más allá de los paradigmas actuales de la ciencia reduccionista, pero siguiendo el mismo riguroso Método Científico que tan exitoso ha sido en la física y en la ciencia en general. Su libro The Biology of Belief (traducido al español como La biologia de la creencia) explora la nueva ciencia de la Epigenética, que literalmente significa alrededor de la genética (o fuera de ella) y que él ha descrito como "la nueva ciencia del poder personal" que está revolucionando nuestra comprensión del ADN en la relación mente-cuerpo, con profundos efectos sobre nuestras vidas personales y también como especie. Ya que como indican recientes descubrimientos en la rama del EVO-DEVO basta que ciertas estructuras moleculares llamadas genes maestros, que regulan la producción de los llamados 'genetic switches' que existen dentro del material genético del ADN Chatarra, se expresen, es decir que se "enciendan" o "apaguen" en el momento apropiado, para que entonces se produzca toda una cascada de eventos genéticos sincronizados a nivel celular que determinan desde la morfología de los organismos hasta la aparición de posibles nuevas especies.

Por otra parte se ha descubierto que el ADN Chatarra (Junk DNA en inglés) aunque constituye más de 98% del genoma, sin embargo no participa en la codificación de proteínas con las que se construyen los organismos. Es decir, que los 22,000 genes que se encuentran en los Cromosomas, los cuales codifican los más de 100,000 diferentes tipos de proteínas que existen en el cuerpo humano, apenas constituyen el 2% del material genético en el núcleo celular; por lo cual el restante 98% es considerado 'chatarra'. Este hecho por si solo presenta sus propios misterios ya que resulta muy extraño que siendo la naturaleza tan eficiente en cuanto a los procesos biológicos, las células mantengan todo este inmenso material genético sin una función o un código aparente. A diferencia de lo que ocurre con el bien conocido código genético de los codones basado en tripletes de cuatro bases nitrogenadas (abreviadamente llamadas A, C, T y G) que codifican veinte aminoácidos (excepto en el caso del organelo de la Mitocondria responsable por la producción de energía a través de la síntesis del ATP que tiene su propio ADN con códigos adicionales por especie que se heredan por vía materna solamente) con el cual la fábrica biológica de la célula eucariota sintetiza todas las proteínas que se necesitan para que la vida pueda existir en todas sus complejas y diversas formas; desde organismos unicelulares como los hongos o Fungi, hasta el maravilloso cuerpo humano con sus 1014 células especializadas y organizadas en varias clases de tejidos, órganos y sistemas de control fisiológico con realimentación de señales bioquímicas y eléctricas, etc.

Esto sin contar el hecho de que se necesitan múltiples genes para codificar una clase de proteína (el cuerpo tiene muchas más clases de proteínas diferentes que genes) y que ese código genético nuclear en fin de cuentas solo codifica la secuencia lineal de los aminoácidos, pero no la forma tridimensional de la proteína. Las formas tridimensionales de las proteínas (las cuales pueden ser muy complejas, como por ejemplo la hemoglobina, la insulina, etc. que consisten en múltiples cadenas de polipéptidos con cientos de aminoácidos) son una cuestión clave en la biología molecular ya que precisamente esa forma tridimensional es la que le permite a la proteína hacer su función biológica; que de no ser por su forma solo sería una proteína ‘desnaturalizada’. Y si bien se sabe que las células pueden producir estas formas tridimensionales en los organelos celulares del Ribosoma y el Aparato de Golgi, tal y como si fueran lineas de ensamblaje donde a través de la acción de enzimas especializadas (que también son proteínas) pueden cortar, doblar y soldar las cadenas lineales de polipéptidos en los puntos precisos para producir esas complejas formas tridimensionales, lo que no se conoce es dónde está ese ‘código de las formas tridimensionales’ y cómo es que ese código se activa solo en algunas células según su especialización. Es decir, el problema de la Morfogénesis, o la cuestión de cómo una célula troncal (stem cell en inglés) según la posición donde se encuentra en el cuerpo puede ´saber´ que ella debe especializarse en una clase de célula para empezar a producir una clase de proteína (tal y como si existiera un 'campo morfológico' que define las formas y las funciones biológicas de los organismos) es un misterio en la ciencia en general y en la embriología en particular.

Aún más sorprendente para los científicos es que los cambios epigenéticos no parecen ser tan aleatorios o casuales como inicialmente se creía. Entendiendo como aleatorio la suposición de que no hay una relación de causalidad entre las mutaciones genéticas y el resultado de la evolución, o sea, que las mutaciones no implicarían una dirección preferencial de desarrollo; es decir, la creencia de que el proceso no tiene un propósito predefinido (no hay teleología desde el punto de vista filosófico) ni tampoco un agente inteligente que lo dirija. En realidad lo que se ha encontrado es que estos cambios genéticos aparecen como respuesta a estímulos ambientales específicos que además del ambiente físico de la célula, incluyen también actividades mentales relacionadas con la intención y el aprendizaje; lo cual cuestiona el paradigma de que toda la evolución biológica depende solamente de la selección natural de variaciones basadas en mutaciones genéticas aleatorias, tal y como se postula en la actual versión de la teoría de la evolución conocida como síntesis neodarwinista. Lo cual no niega el papel de la selección natural en la evolución, ya que esto es una verdad autoevidente, sino que le da su lugar apropiado como una fuerza a nivel macro-evolutivo que permite la adaptación de las especies a las condiciones ambientales, ajustando y sintonizando la distribución de genotipos y fenotipos en el tiempo, aunque no necesariamente determinando la especiación, es decir, la aparición de nuevas especies, o la micro-evolución a nivel de biología molecular.

Todo esto sumado a la posibilidad de que algunos caracteres adquiridos a través de experiencias personales y aprendizaje puedan ser heredados hasta la segunda generación (de abuelos a nietos) a través de mecanismos de herencia epigenética que hasta hace poco eran desconocidos; lo cual curiosamente hace recordar algo de esa antigua teoría casi olvidada del Lamarckismo.

Estos descubrimientos tienen gran importancia en la ciencia médica, ya que desde que Watson, Crick y Wilkins (gracias al trabajo de Rosalind Franklin en cristalografía) descubrieron la estructura molecular helicoidal del DNA en 1953 y establecieron el Dogma Central de la Biología Molecular que presuponía que la información genética solo fluye en una dirección (del ADN al ARN a la Proteína) muchos creyeron que todas las enfermedades debían tener una etiología o causa genética. Sin embargo, luego del descubrimiento de los priones, las ribozimas y la transcripción inversa, actualmente ya está bastante claro que eso no siempre es así. De hecho, luego de los recientes descubrimientos en epigenética, los científicos ahora pueden mejor entender por qué las mutaciones genéticas perjudiciales no necesariamente conducen a enfermedades, es decir, por qué los 'genes malos' no siempre causan una enfermedad, ni tampoco predicen cuándo esta ocurre o cuán intensa será si ocurre; estimándose que la influencia de los genes en las enfermedades es solamente de un 10%. Por otra parte el conocimiento de los interruptores genéticos que funcionan a nivel epigenético podría ser la clave para la salud y la longevidad.

El siguiente video es una presentación del Dr. Lipton sobre temas de Biología Celular y Fisiología donde claramente se explica como las creencias personales afectan la salud y por qué realmente, como él dice: "Tú no eres una víctima de tus genes. Tú eres todopoderoso. Nuestras creencias seleccionan cuales genes se encienden o se apagan. Si los genes seleccionados no son los apropiados, tú puedes cambiar tus creencias y seleccionar nuevos genes."

1 comentario:

  1. "LA FE MUEVE MONTAÑAS"...entre ellas, las nuestras: Felicidad, longevidad, salud, alegría de vivir...

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