domingo, febrero 01, 2015

Vida después del parto

Encontré esto en un sitio en inglés que suelo leer. Lo traduzco al español y lo comparto aquí por ser apropiado al tema de este blog.


En el vientre de una madre estaban dos gemelos. Uno le preguntó al otro: “¿Crees en la vida después del parto?”. El otro respondió: “Por supuesto. Tiene que haber algo después del parto. Tal vez estamos aquí para prepararnos en lo que seremos más tarde”.

“¡Tonterías!", dijo el primero. “No hay vida después del parto. ¿Qué clase de vida sería esa?”.

El segundo dijo: “No sé, pero seguramente deberá haber más luz que aquí. Tal vez caminaremos con nuestras piernas y comeremos con nuestras bocas. Tal vez tengamos otros sentidos que ahora no podemos entender”.

El primero replicó, “Eso es absurdo. Caminar es imposible físicamente. ¿Y comer con nuestras bocas? Ridículo. El cordón umbilical provee todos los nutrientes que necesitamos. Pero el condón umbilical es tan corto que lógicamente la vida después del parto no puede ser posible”.

El segundo insistió, “Bueno, pues yo creo que tiene que haber algo y que tal vez sea diferente a como es aquí. Quizás ya no necesitemos este cordón umbilical”.

El primero volvió a replicar, “Tonterías. Es más, si hay vida ¿entonces por qué nadie ha regresado de allá para contarnos? El parto es el fin de la vida, y en el post parto no hay nada excepto oscuridad y silencio y olvido. El parto no nos lleva a ningún lugar”.

“Bueno, yo no sé sobre eso”, dijo el segundo, “pero ciertamente vamos a conocer a Madre y ella se ocupará de nosotros”.

El primero replicó, “¿Madre? ¿Tú realmente crees en Madre? Eso es irrisorio. ¿Si Madre existe entonces dónde está Ella ahora?”.

El segundo dijo, “Ella está en todas partes alrededor de nosotros. Estamos rodeados por Ella. Somos de Ella. Es en Ella donde vivimos. Sin Ella este mundo no existiría”.

Dijo el primero: “Bueno yo no veo a Ella, así que lógicamente Ella no existe”.

A lo cual el segundo replicó, “Algunas veces, cuando estamos en silencio y nos enfocamos y realmente escuchamos, podemos percibir la presencia de Ella, y podemos escuchar su voz amorosa, llamándonos desde arriba”.

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