lunes, noviembre 17, 2008

Suicidio: Salir del sufrimiento para entrar en el tormento

¿Cuáles son las consecuencias del suicidio? o ¿Qué le sucede al suicida después de la muerte corporal? son preguntas que muchas personas se hacen por diferentes razones; en tiempos de crisis o en tiempos normales luego de ver películas metafísicas como Más allá de los sueños (What Dreams May Come) que además de magistralmente ilustrar como es el paso al 'otro lado', también describe las dolorosas consecuencias del suicido cuando el personaje interpretado por Robin Williams, estando en el cielo, decide bajar al infierno para intentar rescatar a su esposa (interpretada por Annabella Sciorra) que se había suicidado al no poder soportar el dolor de la pérdida de sus dos hijos y luego de su esposo, a lo cual se refiere la frase ¨salir del sufrimiento para entrar en el tormento¨.

Para responder esas preguntas primero es importante entender que el acto del suicidio siempre tiene graves consecuencias kármicas pero, según explican guías espirituales de alto nivel, las consecuencias pueden ser diferentes en cada caso, en dependencia de las circunstancias y la intención del suicida. Por ejemplo en el Libro de los Espíritus (pregunta 944) Allan Kardec escribe:

944. ¿Tiene el hombre derecho a disponer de su propia vida?
«No; sólo Dios tiene ese derecho. El suicidio voluntario es una transgresión de la ley».
-¿No es siempre voluntario el suicidio?
«El loco que se mata no sabe lo que hace».

Luego en la pregunta 957 se explica con más detalles las posibles consecuencias en dependencia de varios factores.

957. ¿Cuáles son, en general, las consecuencias del suicidio en el estado del espíritu?
«Las consecuencias del suicidio son muy diversas; no hay penas fijas, y en todos los casos son siempre relativas a las causas que lo han producido; pero una de las consecuencias inevitables al suicida es la contrariedad. Por lo demás, no es una misma la suerte de todos ellos, depende de las circunstancias. Algunos expían su falta inmediatamente, y otros en una nueva existencia que será peor que aquella cuyo curso ha interrumpido».

La observación demuestra, en efecto, que las consecuencias del suicidio no son siempre las mismas; pero las hay que son comunes a todos los casos de muerte violenta y resultado de la interrupción brusca de la vida. Ante todo lo es la persistencia más prolongada y más tenaz del lazo que une el espíritu al cuerpo, pues tiene casi siempre toda su fuerza en el momento en que se ha cortado, al paso que en la muerte natural se afloja gradualmente, y a menudo se suelta antes de que esté completamente extinguida la vida. Las consecuencias de este estado de cosas son la prolongación de la turbación del espíritu, y luego la de la ilusión que, durante un tiempo más o menos largo, hace creer al espíritu que es aún del número de los vivos (ver pregunta 165 sobre los que no saben que están muertos).

La afinidad que persiste entre el espíritu y el cuerpo produce en algunos suicidas una especie de repercusión del estado del cuerpo en el espíritu, quien, a pesar suyo, siente los efectos de la descomposición, y experimenta una sensación llena de angustias y de horror, y este estado puede persistir tanto tiempo como hubiera debido durar la vida que han interrumpido. Este efecto no es general; pero en ningún caso se ve el suicida libre de las consecuencias de su falta de valor, y tarde o temprano expía su culpa de uno u otro modo. De aquí que ciertos espíritus, que habrían sido muy desgraciados en la tierra, han dicho que se habían suicidado en la existencia anterior, y que voluntariamente se habían sometido a nuevas pruebas para intentar soportarlas con más resignación. En algunos el castigo consiste en una especie de apego a la materia de la cual procura deshacerse en vano, para volar a mejores mundos, cuyo acceso les está prohibido; en la mayor parte en el pensar de haber hecho una cosa inútil, puesto que sólo desengaños tienen. La religión, la moral, todas las filosofías condenan el suicidio como contrario a la ley natural; todos nos dicen en principio que no tenemos derecho a abreviar voluntariamente nuestra vida; pero ¿por qué no lo tenemos? ¿Por qué no es libre el hombre de poner término a sus sufrimientos? Estaba reservado al espiritismo demostrar, con el ejemplo de los que han muerto, que no solo el suicidio es una falta como infracción de una ley moral, consideración de poco peso para ciertos individuos, sino que es un acto estúpido, puesto que nada se gana y antes se pierde. No nos enseña la teoría, sino que presenta ante nosotros los hechos.

Nota: Más información sobre el suicidio y sus consecuencias en los libros de Allan Kardec, específicamente en "El Libro de los Espíritus" y en "Cielo e Infierno" donde se estudian varios casos de suicidio. Además existen otros valiosos libros canalizados (basados en comunicaciones espirituales) como "Nuestro Hogar" de Chico Xavier y "Memorias de un Suicida" de Yvonne A. Pereira, donde a través de ejemplos se profundiza en las consecuencias del suicidio.

viernes, noviembre 14, 2008

Las NDE y los que no saben que están muertos

Continuando con el tema de lo que sucede cuando las personas fallecen pero no saben que están muertas, algunas experiencias cercanas a la muerte (llamadas near-death experiences o NDE en inglés) nos ofrecen una extraordinaria oportunidad de conocer por qué algunos espírtius parecen quedar atrapados en un ¨plano astral¨ cuasi-terrenal.

Un excelente ejemplo de esta clase de experiencia fue la del Dr. George Ritchie. En diciembre de 1943 George Ritchie murió de neumonía. Nueve minutos más tarde, inexplicablemente, él revivió para contar su extraordinaria experiencia en el mundo de los espíritus. Su experiencia cercana a la muerte fue una de las que más profundamente conmovió al Dr. Raymond Moody quien luego comenzó a investigar seriamente el fenómeno de las NDE.

La NDE del Dr. Ritchie con razón es considerada una de las más espirituales que se han documentado. Durante su experiencia extracorporal él pudo experimentar de primera mano lo que se siente al tratar de hablar con personas vivas y no ser escuchado, así como pasar a través de objetos físicos y moverse con el poder del pensamiento. Además al Dr. Richie le mostraron qué sucede con los espíritus que se mantienen atados al planeta tierra por sus deseos materiales. Por ejemplo el caso del espíritu de una mujer que trataba desesperadamente de obtener un cigarrillo de los trabajadores quienes obviamente estaban ignorantes de su presencia, mientras que otros trataban de obtener un sorbo de alcohol en un bar. El también vió algunos casos excepcionales como el de un muchacho que se había suicidado y ahora estaba "encadenado a las consecuencias de su acto" y el del grupo de espíritus que se mantenía en estado de profundo sueño hipnótico causado por sus propias creencias religiosas porque así es como ellos creen que deben esperar el juicio final. Más información aquí ...

Video: Dr George Ritchie NDE - Death Testimony (dramatización)

viernes, noviembre 07, 2008

Ellos no saben que han muerto

¿Cómo es posible que algunas personas fallecidas no sepan que están muertas? Esta es una pregunta que muchos se hacen luego de ver películas espirituales como El Sexto Sentido (The Sixth Sense),  Fantasma (Ghost), Los Otros (The Others), etc. En la película El Sexto Sentido el personaje interpretado por Bruce Willis, no dándose cuenta que está muerto, piensa que su matrimonio ha terminado porque su esposa ya no le habla. La única persona con la que él puede conversar es el niño (interpretado por Haley Joel Osment) quien resulta ser un medium; es decir, una persona psíquica o sensitiva que además tiene la facultad de poder ver y comunicarse con los espíritus bajo ciertas condiciones. ¿Por qué sucede esto?

Según las descripciones dadas por fuentes espirituales confiables, cuando las personas fallecen normalmente ellas son recibidas por sus seres queridos en el mundo de los espíritus y son llevadas a lo que los espiritualistas llaman ¨planeta espacio¨, o ¨ciudad astral¨, o ¨tierra de verano¨ (Summerland en inglés), muy similar al concepto que existe en varias religiones sobre el cielo o paraíso; y que sería una dimensión de la vida póstuma inmensamente mejor que cualquier lugar de la tierra, donde por un tiempo permanecen en un estado como de ensueño mientras se terminan de cortar las conexiones energéticas que aún pueden quedar entre el cuerpo físico y el astral, para luego despertar totalmente renovados, tal y como se ha descrito en libros y películas de carácter metafísico como Más allá de los sueños (What Dreams May Come) posiblemente la película que mejor describe cómo es el paso al 'otro lado'.

Sin embargo durante ese sueño algunas personas parecen quedar atrapadas es un plano astral muy parecido al de la tierra, similar quizás al purgatorio de la teología católica, y cuando despiertan se encuentran en un estado de miedo y confusión mental tal que no pueden entender su nueva situación. Ellos saben que ha ocurrido un cambio importante, pero no comprenden realmente qué ha sucedido porque ese plano astral es prácticamente un 'duplicado energético' del mundo físico, donde las personas sienten que tienen un cuerpo sólido y mantienen la consciencia y las memorias de cuando vivían en la tierra. Incluso pueden sintonizarse con el mundo físico y comunicarse telepáticamente con personas vivas, preguntándose por qué algunas personas (que son medium) le responden y otras le ignoran.

Esta situación, a la que llaman turbación post mortem, dura hasta que la persona se da cuenta de su nuevo estado y logra ajustarse a la nueva vibración del mundo espiritual, lo cual puede ser desde unas pocas horas hasta meses y años, en dependencia de varios factores. Sobre esto Allan Kardec escribe en el Libro de los Espíritus (pregunta 165):

165. ¿El conocimiento del espiritismo tiene alguna influencia en la duración más o menos larga de la turbación?

«Muy grande; porque el espíritu comprende de antemano su situación; pero la práctica del bien y la pureza de la conciencia son las que más influyen».

En el momento de la muerte, todo es al principio confuso, y el alma necesita algún tiempo para reconocerse, pues está como aturdida y en el mismo estado del hombre que, despertándose de un sueño profundo, procura explicarse su situación. La lucidez de las ideas y la memoria del pasado le vuelven a medida que se extingue la influencia de la materia, de que acabó de separarse, y se disipa la especie de bruma que nubla sus pensamientos.

La duración de la turbación subsiguiente a la muerte es muy variable, puede ser de algunas horas, de muchos meses y hasta de muchos años. Es menos larga en las personas que, desde esta vida, se han identificado con su estado futuro; porque entonces comprenden inmediatamente su posición.

La turbación presenta circunstancias especiales, según el carácter de los individuos, y sobre todo según la clase de muerte. En las violentas, ocasionadas por suicidio, suplicio, accidente, apoplegia, heridas, etc., el espíritu está sorprendido, admirado y no cree estar muerto; lo sostiene con terquedad; ve, sin embargo, su cuerpo, sabe que es el suyo, y no comprende que esté separado de él; se acerca a las personas a quienes aprecia, y no comprende por qué no le oyen. Semejante ilusión dura hasta la completa separación del periespíritu, y hasta entonces no se reconoce el espíritu, ni comprende que ha dejado de pertenecer a los vivos. Este fenómeno se explica fácilmente. Sorprendido de improviso por la muerte, el espíritu queda aturdido con el cambio brusco que en él se ha verificado; para él la muerte continúa siendo sinónimo de destrucción, de anonadamiento, y como piensa, ve y oye, no se considera muerto. Lo que aumenta su ilusión es el verse con un cuerpo semejante al anterior, en cuanto a la forma, cuya naturaleza etérea no ha tenido tiempo de estudiar aun; lo cree sólido y compacto como el primero que tenia, y cuando sobre este punto se llama su atención, se sorprende de no poderse palpar. Este fenómeno es semejante al de los sonámbulos novicios que creen que no duermen. Para ellos el sueño es sinónimo de suspensión de facultades, y como piensan libremente y ven, se figuran estar despiertos.

Ciertos espíritus ofrecen esta particularidad, aunque la muerte no haya sobrevenido repentinamente; pero siempre es más general en los que, aunque estaban enfermos, no creían morírse. Vese entonces el raro espectáculo de un espíritu que asiste a su entierro como al de un extraño, y que habla de él como si no le incumbiera; hasta que comprende la realidad.

La turbación subsiguiente a la muerte no es nada penosa para el hombre honrado; sino tranquila y semejante en todo al que se despierta apaciblemente. Para el que no es puro de conciencia, la turbación abunda en congojas y angustias, que aumentan a medida que se reconoce.

En los casos de muerte colectiva, se ha observado que todos los que mueren a un mismo tiempo no se vuelven a ver inmediatamente. En la turbación subsiguiente a la muerte, cada uno toma por su lado, o no se ocupa más que de lo que le interesa.